From Ticker to Agents · Parte 1
La bolsa en doce eras
Del telégrafo a los agentes de IA: cambia la forma de reaccionar, aunque el miedo resulte familiar
Tres pánicos, tres relojes
El 29 de octubre de 1929, la cinta que imprimía las operaciones de la Bolsa de Nueva York llegó a acumular 152 minutos de retraso. El precio que leía un inversor pertenecía a otro momento de la sesión. La noticia del desplome viajaba; la confirmación de cada venta, mucho más despacio. (Fuente)
El 6 de mayo de 2010 ocurrió casi lo contrario. En menos de cinco minutos, los futuros sobre el S&P 500 y un fondo que lo replicaba perdieron en torno a un 5%; recuperaron ese tramo durante el cuarto de hora siguiente. Los reguladores reconstruyeron después millones de operaciones entre mercados conectados. La reacción se había propagado más rápido que su explicación. (Fuente)
En 2020, el reloj fue el de la pandemia, la economía y la política monetaria. El S&P 500 pasó de un máximo de cierre el 19 de febrero a un mínimo el 23 de marzo: una caída del 33,9%. El 18 de agosto ya había superado aquel máximo. (Fuente)
Tres pánicos, tres relojes. Compararlos ilumina la latencia de la información, los canales de transmisión y los tiempos de recuperación; no demuestra una aceleración secular de los pánicos. Lo que cambia es el sistema nervioso del mercado: cómo viaja la información, cuánto cuesta actuar, quién decide, con qué financiación y bajo qué reglas.
Las doce eras que siguen ordenan esa historia del mercado estadounidense. Sus límites son aproximados, no regímenes estadísticos demostrados. Las escenas de apertura están recreadas; la última es hipotética.
1 · 1871–1914 · Telégrafo y patrón oro
Escena recreada. Un corredor de Chicago espera una cotización de Nueva York. Mientras la anota, alguien más cerca del parqué ya ha visto el siguiente movimiento.
El telégrafo y el ticker acercaron plazas separadas por cientos de kilómetros. La Bolsa de Nueva York sitúa la introducción del ticker en 1867. Aun así, había que transmitir, imprimir y distribuir cada precio. Entre una operación y su conocimiento quedaba tiempo para que otro obtuviera ventaja. (Fuente)
Los ferrocarriles son una buena imagen de la época. Necesitaban enormes sumas de capital y podían alterar el mapa económico. También obligaban a distinguir entre una transformación real y el precio pagado por participar en ella. Esa distinción reaparecerá en otras eras.
A comienzos del siglo XX, el dólar estaba vinculado al oro, y la oferta de dinero y crédito tenía poca flexibilidad ante una demanda repentina de efectivo. Había leyes y reglas bursátiles, pero aún no existían la SEC ni una Reserva Federal operativa. Durante el pánico de 1907, J. P. Morgan reunió a presidentes de entidades financieras en su biblioteca y cerró las puertas hasta conseguir apoyo. El episodio impulsó la reforma que creó la Reserva Federal en 1913. (Fuentes S38 S44)
Lo que dejó: comunicaciones cada vez más rápidas dentro de un sistema financiero que aún recurría a soluciones privadas cuando se quedaba sin liquidez.
2 · 1914–1933 · Ticker, margen y colapso
Escena recreada. Octubre de 1929. Un comprador de acciones financiadas con crédito recibe una petición de garantías. Busca en la cinta un precio al que vender, pero la cotización que ve llega con retraso.
La era empezó con una interrupción difícil de imaginar hoy: la Bolsa de Nueva York suspendió la negociación de acciones del 31 de julio al 11 de diciembre de 1914, ambos incluidos, ante la guerra europea. Los bonos volvieron a negociarse de forma restringida antes que las acciones. (Fuentes S07)
Después de la guerra, la radio, el automóvil y la electrificación alimentaron la promesa de prosperidad. Comprar con margen amplificó la apuesta. En algunos casos se aportaba apenas una décima parte del precio, aunque las condiciones variaban. Si la acción caía, el intermediario pedía más garantías o vendía. (Fuente)
El crash de 1929 no fue un único día. Entre el máximo de 1929 y el mínimo de 1932, el Dow Jones perdió alrededor de un 89%. En el recorrido se mezclaron el colapso del crédito, fallos bancarios, una contracción económica profunda y decisiones de política pública. (Fuente)
Lo que dejó: el crédito permite participar con menos capital, pero también obliga a vender cuando conservar la inversión exige dinero que ya no se tiene.
3 · 1934–1945 · La gran arquitectura
Escena recreada. Un pequeño accionista abre un informe de empresa buscando datos que antes dependían más de promesas, rumores o la palabra del vendedor.
La respuesta al desastre cambió el contrato entre empresas e inversores. Las leyes federales de valores de 1933 y 1934 ampliaron la obligación de informar y dieron lugar a la SEC. La Reserva Federal recibió autoridad para regular el crédito de intermediarios destinado a comprar acciones. (Fuentes S40)
La uptick rule, adoptada en 1938, restringía las ventas en corto bajo determinadas condiciones de precio. No impedía vender acciones que el inversor ya poseía. (Fuente)
Las reglas nuevas no devolvieron de golpe la prosperidad. La recesión de 1937–38 interrumpió la recuperación: el PIB real estadounidense cayó en torno a un 10%. Después llegó una guerra que reordenó producción, deuda y expectativas. La arquitectura moderna nació en una década de fragilidad. (Fuente)
Lo que dejó: información obligatoria y un supervisor federal como parte central del mercado estadounidense.
4 · 1945–1968 · Bretton Woods y el inversor institucional
Escena recreada. Un trabajador acumula derechos en el plan de pensiones de su empresa. Sin seguir una sola cotización, participa indirectamente en una cartera de acciones.
La posguerra trajo crecimiento y una forma distinta de reunir ahorro. Los fondos de pensiones y los fondos de inversión dieron más peso a carteras gestionadas para muchos partícipes. Una decisión podía representar a miles de personas que nunca llamarían a un corredor. Esto cambió la escala de las órdenes. (Fuente)
El marco monetario también era distinto. Bretton Woods, acordado en 1944 y desplegado después, vinculaba el dólar al oro para las autoridades monetarias extranjeras y otras monedas al dólar. Ese orden de tipos de cambio encuadró gran parte de la posguerra. (Fuente)
El 28 de mayo de 1962 hubo una caída bursátil brusca que la SEC examinó después. Ni el crecimiento ni la profesionalización habían eliminado la posibilidad de una retirada súbita de compradores. (Fuente)
Lo que dejó: grandes carteras administradas profesionalmente y una bolsa cada vez más ligada al ahorro de personas que no negociaban directamente.
5 · 1968–1975 · Crisis del papeleo y fin del orden de posguerra
Escena recreada. Miércoles de 1968. Un empleado mira una pila de certificados de acciones: la bolsa no abre hoy, pero el trabajo de registrar lo negociado otros días continúa.
El volumen de operaciones superó la capacidad de procesarlas con certificados y registros en papel. Durante una parte importante de 1968, la Bolsa de Nueva York cerró los miércoles para que las firmas se pusieran al día. En el conjunto de aquella crisis, la SEC contabilizó unas 160 firmas miembro que dejaron de operar. El precio viajaba por cable; la propiedad tardaba en asentarse en los libros. (Fuentes S13)
La crisis aceleró el paso hacia registros y liquidación más automatizados. Modernizar el modo de operar no resolvía la cuestión de cuánto valían las empresas.
En agosto de 1971, Estados Unidos suspendió la convertibilidad del dólar en oro para bancos centrales extranjeros. El choque petrolero de 1973 complicó la inflación y el crecimiento; en esos años, el S&P 500 atravesó un mercado bajista. El marco de posguerra se había deshecho. (Fuentes S45 S16)
Lo que dejó: la necesidad de modernizar la liquidación y la advertencia de que incluso un buen negocio puede ser una mala inversión si se paga demasiado.
6 · 1975–1987 · Comisiones libres y derivados
Escena recreada. Mayo de 1975. Un ahorrador compara por primera vez cuánto le cobra cada intermediario por la misma operación.
El 1 de mayo de 1975 terminó la fijación uniforme de comisiones bursátiles. La competencia empezó a reducir un coste visible que antes se daba por hecho. Operar siguió teniendo otros costes —la diferencia entre precio de compra y venta, impuestos o impacto de una orden grande—, pero el precio explícito del servicio dejó de estar blindado. (Fuente)
Se ampliaba también el menú de instrumentos. Las primeras opciones cotizadas de Cboe comenzaron en 1973, y los futuros del S&P 500 en CME en 1982. Una cartera podía tomar exposición o cubrir riesgo sin negociar cada acción. La flexibilidad también estrechó el vínculo entre mercados. (Fuentes S19)
El portfolio insurance intentaba proteger carteras vendiendo futuros cuando las cotizaciones bajaban. El 19 de octubre de 1987, el Dow Jones perdió un 22,6%. Las coberturas mecánicas contribuyeron al episodio, junto con otros factores y tensiones de liquidez. (Fuentes S21)
Lo que dejó: operar y cubrir carteras se hizo más accesible; una regla de protección compartida podía añadir ventas justo cuando escaseaban compradores.
7 · 1987–1997 · Después del crash
Escena recreada. Un operador intenta contactar con su intermediario mientras los precios saltan. Quiere saber si su orden ha entrado, no solo cuál fue la última cotización.
El crash dejó preguntas prácticas: cuándo parar una negociación desordenada y cómo asegurar la financiación de intermediarios. Tras 1987 se aprobaron pausas automáticas para caídas extremas. La Reserva Federal anunció el 20 de octubre de 1987 que estaba preparada para aportar liquidez al sistema financiero. Fue una respuesta a aquella crisis concreta, no una promesa permanente de rescatar cada precio bursátil. (Fuentes S42)
La década mostró que un mercado electrónico podía conservar privilegios discretos. En 1994, Christie y Schultz observaron que los creadores de mercado del Nasdaq evitaban determinados incrementos de precio. La SEC documentó prácticas que ensanchaban las cotizaciones. El pequeño inversor pagaba una comisión y también la distancia entre el mejor precio de compra y el de venta. (Fuente)
La reacción regulatoria abrió espacio a nuevas formas de competir por órdenes. La pantalla era moderna; las reglas para mostrar y mejorar precios también tenían que serlo.
Lo que dejó: mecanismos para pausar caídas severas y una atención nueva al coste escondido dentro de las cotizaciones.
8 · 1997–2005 · Electrónica y decimalización
Escena recreada. Un particular consulta precios en su ordenador y envía una orden sin hablar con un corredor. Ve el precio de la acción; no siempre ve con la misma claridad cuánto pagará al ejecutarse.
Internet llevó información de mercado a más hogares. Las plataformas electrónicas disputaron operaciones a los intermediarios tradicionales. En 2001 concluyó la decimalización: el incremento mínimo de cotización pasó de un dieciseisavo de dólar, 6,25 centavos, a un centavo. Las horquillas cotizadas se estrecharon, aunque no todas las operaciones costaban un centavo. (Fuente)
Con saltos de precio más pequeños, competir por mejorar una oferta resultaba más fácil. Una pauta histórica rentable sobre el papel podía dejar de serlo al cambiar el coste de entrar y salir; otra quizá nunca fue ejecutable. Distinguir ambas cosas requiere datos de su época.
El entusiasmo tecnológico tuvo su corrección: el Nasdaq Composite perdió cerca de un 78% entre sus cierres del 10 de marzo de 2000 y el 9 de octubre de 2002. En 1998, Long-Term Capital Management había mostrado otro peligro: modelos sofisticados, financiación abundante y posiciones difíciles de deshacer. La Reserva Federal de Nueva York reunió a entidades privadas para facilitar una solución. (Fuentes S25)
Lo que dejó: acceso electrónico más amplio y una obligación intelectual: incluir fricciones reales antes de llamar «ventaja» a una pauta vista en datos pasados.
9 · 2005–2009 · Velocidad y fragmentación
Escena recreada. Una orden puede llegar a varias plataformas. En una aparece un comprador; en otra, un vendedor. Durante un instante, nadie tiene una imagen completa y común de ambas.
La Regulation NMS de 2005 reforzó la protección de las mejores cotizaciones automatizadas y accesibles. Al buscar precios entre centros de negociación, órdenes e información recorrieron una red más compleja. Ver una cotización y responder antes que otro podía valer dinero, aunque nadie supiera más sobre la empresa. (Fuente)
En agosto de 2007, varios fondos cuantitativos sufrieron pérdidas concentradas. Khandani y Lo encontraron resultados compatibles con un desapalancamiento común en estrategias similares. Al año siguiente, la crisis financiera de 2008 puso de manifiesto problemas mucho mayores de crédito y solvencia. (Fuente)
Lo que dejó: una bolsa repartida entre centros conectados y una pregunta nueva sobre la rapidez con que pueden desaparecer las contrapartes.
10 · 2009–2020 · Bancos centrales y fondos indexados
Escena recreada. Un ahorrador compra un fondo que sigue al S&P 500. No ha elegido una por una las empresas, pero sí ha elegido una regla para tenerlas.
Tras la crisis financiera, la Reserva Federal mantuvo tipos muy bajos durante años y compró activos a gran escala para apoyar la economía. Las decisiones de tipos y compras pasaron a ser una parte esencial del paisaje bursátil. (Fuente)
La indexación siguió creciendo. Según el Investment Company Institute, los fondos de inversión y ETF indexados representaban el 40% de los activos de fondos de largo plazo en 2020; el porcentaje llegó al 48% en 2023. El ahorrador delegaba la selección de títulos en una regla conocida, aunque otros participantes siguieran analizando y negociando cada empresa. (Fuente)
Dos episodios mostraron riesgos distintos. El flash crash de 2010 transmitió una caída entre futuros, acciones y centros electrónicos. En febrero de 2018, un repunte del VIX dañó productos que apostaban por volatilidad baja: el índice subió un 115% el día 5 y la nota inversa XIV sufrió pérdidas extremas. (Fuentes S30)
En 2019, Charles Schwab eliminó la comisión base de ciertas operaciones en línea sobre acciones, ETF y opciones. En estas últimas seguía cobrando por contrato; también persistían otros costes de negociar. (Fuente)
Lo que dejó: financiación marcada por la política monetaria, más carteras que siguen índices y una competencia por costes que volvió menos visible una parte de lo que cuesta operar.
11 · 2020–2025 · Vuelve el particular
Escena recreada. Enero de 2021. Una persona sigue en su móvil los mensajes sobre GameStop y mira el precio antes de decidir si compra. Otras personas ven lo mismo, pero pueden tener motivos y posiciones muy distintos.
La pandemia reunió confinamientos, estímulos, aplicaciones de inversión y una atención intensa a la bolsa. El recorrido del S&P 500 en 2020 dio paso a una nueva conversación pública sobre quién mueve los precios. (Fuente)
GameStop mostró que comunidades en línea podían concentrar la atención y cambiar la demanda de una acción. Se negociaron también opciones, aunque el informe del personal de la SEC no encontró evidencia de un gamma squeeze como explicación del episodio. (Fuente)
Otra novedad fueron las opciones del S&P 500 que vencen el mismo día, las 0DTE. Cboe calculó que, hasta agosto de 2023, eran cerca del 43% del volumen diario medio de opciones SPX. Las coberturas de quienes las venden pueden influir en precios; el análisis publicado por Cboe no halló un impacto desestabilizador general. (Fuentes S34)
El S&P 500 tuvo en 2022 una rentabilidad total anual del −18,1%. En abril de 2025, los anuncios arancelarios coincidieron con nuevas oscilaciones: el índice cayó un 4,84% el día 3 y subió un 9,52% el día 9, cuando se anunció una pausa de parte de los aranceles. (Fuentes S36 S37)
Lo que dejó: más acceso y conversación pública sobre inversiones, junto a instrumentos de plazo muy corto cuya influencia concreta debe medirse caso por caso.
12 · Desde 2025 · Una transición cognitiva posible
Escenario hipotético. Una profesional pide a un asistente que compare fondos para su ahorro. El sistema resume informes, le pregunta por su horizonte y restricciones y propone una decisión. Ella conserva la responsabilidad de aceptarla o rechazarla.
La fecha 2025 orienta una transición posible, no una ruptura estadística demostrada. La IA puede ayudar a leer documentos, resumir resultados y escribir código de análisis. También puede equivocarse con soltura. Todavía no sabemos cuánto cambiarán los precios por su adopción.
La electronificación abarató ejecutar; la IA puede abaratar algunas tareas de búsqueda y análisis. Que una ventaja desaparezca dependerá de qué información utiliza, cuánto tarda en difundirse, si se puede negociar y cuántos llegan a la misma conclusión. Algunas podrían erosionarse; otras podrían nacer de mejores preguntas o una ejecución más cuidadosa.
La diversidad importa, pero no se mide contando proveedores. Dos asistentes distintos pueden llegar a órdenes parecidas si usan los mismos datos y objetivos. Un proveedor puede servir a clientes con horizontes, límites de riesgo, necesidades de liquidez y restricciones diferentes. Entre ambos extremos habrá supervisión humana y modelos especializados. Cuánta coincidencia surgirá en las decisiones es una pregunta abierta.
Lo que podría dejar: una forma nueva de repartir el trabajo entre personas y sistemas. La dirección de su efecto en la estabilidad del mercado sigue abierta.
Las doce eras de un vistazo
| Era | Periodo orientativo | Cambio que ayuda a leerla | Episodio |
|---|---|---|---|
| 1. Telégrafo y oro | 1871–1914 | La información cruza distancias antes que las garantías institucionales | Pánico de 1907 |
| 2. Margen y colapso | 1914–1933 | El crédito amplifica compras y ventas forzadas | Crash de 1929 |
| 3. Gran arquitectura | 1934–1945 | Información obligatoria y supervisor federal | Recesión de 1937–38 |
| 4. Instituciones | 1945–1968 | El ahorro se agrupa en grandes carteras | Caída de mayo de 1962 |
| 5. Papeleo y ruptura monetaria | 1968–1975 | La liquidación en papel y el sistema monetario muestran sus límites | Mercado bajista de 1973–74 |
| 6. Comisiones y derivados | 1975–1987 | Competencia de intermediarios y nuevas coberturas | 19 de octubre de 1987 |
| 7. Después del crash | 1987–1997 | Pausas de mercado y examen de los costes ocultos | Investigación del Nasdaq |
| 8. Electrónica y céntimos | 1997–2005 | Acceso en línea y menor incremento de cotización | Burbuja tecnológica |
| 9. Velocidad | 2005–2009 | Mercados conectados y fragmentados | Pérdidas cuantitativas de 2007 |
| 10. Política monetaria e indexación | 2009–2020 | Compras de activos, fondos indexados y competencia por comisiones | Flash crash de 2010 |
| 11. Particular y opciones cortas | 2020–2025 | Redes sociales, aplicaciones y vencimientos diarios | GameStop |
| 12. Transición cognitiva posible | Desde 2025 | IA como ayuda potencial para investigar y decidir | Resultado aún abierto |
Las fechas son aproximadas; algunas transiciones se solapan.
Lo que enseñan siglo y medio de eras
La información vale en relación con el tiempo y el coste de actuar. En 1929, la cinta podía quedarse atrás. En 2010, el precio cambió antes de que nadie pudiera reconstruir por qué. Una oportunidad visible en un gráfico histórico quizá no estuviera disponible para un inversor de entonces; también puede desvanecerse al incluir comisiones, horquillas e impacto de las órdenes.
Las crisis cambian de forma. El margen y los bancos importaron en la Gran Depresión. En 1987, las coberturas de carteras contribuyeron a la caída; en 2007, una investigación sugiere desapalancamiento común de fondos cuantitativos; en 2010, las ventas se transmitieron rápidamente entre futuros y acciones. Las tres últimas historias plantean una pregunta sobre decisiones parecidas tomadas a la vez, aunque sus mecanismos fueron distintos. La próxima entrega de la serie las contará de cerca. (Fuentes S20 S27 S02)
La infraestructura forma parte del mercado. El cierre de 1914, los miércoles de 1968 y las pausas posteriores a 1987 recuerdan que negociar exige transmitir una orden, encontrar contraparte, financiarla y liquidarla. Cuando una función falla, la pantalla puede mostrar un precio que resulta difícil de obtener.
La IA abre otra pregunta sobre quién decide. Importarán los datos de los sistemas, sus objetivos, límites de riesgo y la supervisión humana. La tercera entrega planteará escenarios. Un artículo posterior examinará cómo distinguir una pauta histórica real de una ilusión creada por costes o precios que nunca estuvieron disponibles para el inversor.
La decimotercera pregunta
La historia de estas doce eras no predice una decimotercera. Sí ayuda a formularla: si parte del análisis y de las órdenes se delega en sistemas de IA, ¿cuántas decisiones distintas quedarán al otro lado de una venta urgente? Habrá que observar lo que hacen, bajo qué restricciones y durante qué episodios.
El miedo de un inversor de 1929 puede resultarnos reconocible. El camino entre ese miedo y un precio ha cambiado una y otra vez. Las situaciones riman. La reacción, cada vez, es nueva.
Serie · Parte 1
From Ticker to Agents
Próximas entregas: la parte 2 examinará 1987, 2007 y 2010; la parte 3 explorará escenarios para la IA y los mercados.
Lectura relacionada: El 10% anual: una historia verdadera, no una ley.
© Carlos Barredo Lago / Qinvia
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